En el mundo de hoy estamos rodeados de posibilidades. También en relación con los juguetes que compramos a nuestros hijos. Ahora no es ni si quiera cuestión de dinero, podemos adquirirlos en cantidades, a un precio muy bajo; por eso más que nunca, conviene saber elegir.

Lo primero, siéntate un rato y mira a tus hijos jugar. Yo al menos, aprendo muchísimo. Observa cómo resuelve las dificultades sin actuar (¡sí, aguántate!). Una de las cosas que verás es en qué periodo sensible está. María Montessori definió los periodos sensibles como “los períodos de la edad en que el niño demuestra capacidades inusuales en adquirir habilidades particulares, ya que es cuando atrae el interés del niño. Por ejemplo: cuando aprende a subir y bajar escalones, cuando se produce la explosión del lenguaje…”.

Para mí esta es una de las claves para saber si tengo que comprarle un juguete a mi hija o no. Por ejemplo, el otro día una de las mías usaba una esponja para hablar por teléfono. Eso quizá quiera decir que ya está en la etapa de los juegos de imitación que suele aparecer al año y medio. Pero yo aún no le había regalado un teléfono de juguete, ni una tienda de verduras o la típica cocinita. Por ahora estoy observando. Otra de mis hijas ha empezado a arrastrar todo lo que pilla, en concreto un barreño de la cocina el otro día ¿quizá está en la época de juguetes de arrastre? ¡Bingo! Un perrito de madera con cuerda la ha hecho muy feliz y camina con él por toda la casa.

En este sentido, también a veces he metido la pata. El otro día me precipité al comprarles unas motos “corre-pasillos” y las hemos tenido que meter de nuevo en el armario. Ellas me han hecho saber que no estaban en ese punto, solo he tenido que observarlas. ¿Qué OBSERVASTE? No pasa nada, no estaban en ese periodo y no era el momento. Por lo tanto, observar es la clave para acertar. De nada sirve adelantarse, o pretender que juegue con juguetes muy complejos, eso no le llevará a aprender más rápido. Al contrario, cuando el niño acierta al meter la pelotita en su agujero redondo, necesita repetirlo miles de veces para que su cerebro cree una conexión neuronal entre “pelota con forma redonda y agujero con forma redonda”. Por lo tanto, no es el momento de saltar al juguete que tiene cuadrado, triángulo y hexágono. Quizá puedas pensar “ya lo tiene superado”. No, sigue observándole y espérate a que te lo diga.

Menos es más. Esta es otra máxima a la hora de elegir juguetes. Los niños se sobreestimulan fácilmente. Por eso no son necesarios, especialmente de 0 a 12 meses, juguetes muy complejos, con muchas luces o sonidos. El exceso de estimulación les genera tolerancia, pueden cansarse rápidamente y no aprenderán a prestar atención a cosas menos estimulantes, sino que buscarán continuamente la sobreestimulación.

En los primeros 6 meses del bebé el mejor juguete es la interacción con el adulto. Posteriormente elije juguetes con una sola función, simples, con colores y materiales sencillos. En muchos casos los no-juguetes les enganchan más porque cumplen la función que necesitan en ese momento. Seguro que has observado que tu hijo se queda jugando con la caja más que con el juguete. Pues ya está, ahí tienes el juguete que necesitaba en ese momento. Retira el juguete y déjale con la caja. En general, trata de ofrecerles juguetes de uno en uno y haz rotación de estos cada semana. Les ayudará a no crear tolerancia y recibirán los juguetes que habías escondido como si fueran nuevos.

En esta misma línea, se habla mucho de los juguetes no estructurados. Son objetos cotidianos como telas, tubos, cajas de cartón, piedras, palos, piñas, conchas, tapones, botellas de plástico…, algunos son naturales, otros los encontramos por casa. Algunos de los que venden, como los cubos de construcciones, las torres o piezas sueltas sin forma o finalidad, también son juguetes no estructurados. Lo que tienen en común es que no tienen unas reglas o forma específica para jugar, por lo que el niño puede hacerlo con completa libertad.

Lo dicho, si quieres acertar observa a tu hijo y ten paciencia. Les darás ratos de calidad en los que les enseñarás que ellos son los que merecen la pena, no los juguetes. Como les escucharás, les enseñarás a escucharse a si mismos. Y por si esto fuera poco, dandoles tiempo y espacio para expresarse, no estarás suplantando lo que ellos tienen que sacar de sí mismos con juguetes que realicen todas las actividades… Todo lo contrario, estarás fomentando su crecimiento en términos de libre expresión de su imaginacion y creatividad.

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