Los primeros meses de vida de un bebé los cuidados son muchos: alimentarle, tenerle limpio, constantes cambios de ropa, pañal, bañarle…que a veces queda poco espacio para el juego. Además, ¿A qué jugamos con un bebé recién nacido? ¿Qué desarrollamos con ello?

¿Qué aspectos desarrollamos a través del juego?

El juego es fundamental para el desarrollo de la psicomotricidad del bebé y de los procesos cognitivos (atención y concentración) y sociales. Pero el juego sobre todo es una forma de reforzar el vínculo entre madre-padre e hijo, fomentar la confianza, el apego y la seguridad del bebe. El juego es despertar los sentidos, tocar, reír, disfrutar…todo ello nutre el cerebro emocional del bebé, tan importante como el alimento.

Pero ¿Cómo jugamos con un recién nacido? Durante los primeros meses el tiempo que el bebé pasa despierto es escaso, por eso es mejor buscar un momento en que esté fresco y relajado, como por las mañanas. Desde los primeros días del bebé se puede jugar con él a través del sentido del tacto, la vista o mirada y el oído. Este último es el más desarrollado de los sentidos. Abrazarle piel con piel, mientras le mecemos bailando al ritmo de una nana, aumentara nuestro vinculo, confianza y le hará sentir querido. El masaje es otra herramienta poderosa para los recién nacidos. A través de círculos masajeamos su piel con pequeños algodones o gasas, mientras le hablamos en susurros, decimos su nombre o tarareamos una nana. Es importante hacer los círculos a un ritmo constante y sin tocar la columna vertebral. El contacto físico estimula el sistema inmunológico y las defensas del bebé, favoreciendo un mejor desarrollo y el aumento de peso. Existen algunos masajes específicos para los cólicos que serán muy útiles en esa etapa. Te recomiendo especialmente este video de Fisioterapia on line donde se explica


¿Cómo podemos aprovechar el juego al máximo en los primeros meses? En el primer trimestre la estimulación de la mirada será un potente aliado. La mutua mirada entre madre y bebé causa placer y secreción de sustancias de los lóbulos cortico límbicos (el corazón del cerebro) que son indispensables para la vida afectiva del niño (Fodor, García-Castellón y Morán, 1997). Al bebé le gusta mirar cosas con contraste como la luz y la oscuridad, o el blanco sobre negro u objetos siempre a una distancia menor de 20cm. Pero lo que más le gusta mirar son rostros humanos. Además, se puede jugar con él estimulando el oído utilizando la música, cantando canciones, bailando juntos o el balanceo en nuestras piernas acunándole; esto le ayudará a coordinar corporalmente el ritmo. Como ya comenzará con los primeros sonidos, podemos estimular su habla respondiendo a sus gorgojeos, repitiéndolos y generando un diálogo donde se sentirá comprendido (Fodor, García-Castellón y Morán, 1997). El olfato se puede estimular impregnando con el olor de la madre un pañuelo y dejándolo en su cuna, esto le dará tranquilidad. Antes de los 6 meses ya serán capaces de identificar nuestras emociones, especialmente las caras alegres, tristes o enfadadas. Podemos mostrarle imágenes y cambiar nuestras caras ayudándole a identificar la expresión con la emoción. El tacto también se recomienda estimular a través de ofrecerle distintas texturas, algunas suaves, otras lisas, ásperas…que pueda libremente manipularlas.


Todas estas ideas y algunas más los estaremos viendo en el taller del 5 de Octubre en el local de Supermums . Y si queréis ampliar información se encuentran en la colección de libros “Todo un mundo de sensaciones” y “Todo un mundo por descubrir” de Fodor, García-Castellón y Morán, que recomiendo mucho.

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